Sólo aparece en la isla Terceira, probablemente en la segunda mitad del siglo XIX, un instrumento similar a las violas de las Azores, mostrando sin embargo algunas diferencias fundamentales: se añade a sus cinco partes un orden de tres cuerdas que afinan en Mi, se aumenta la caja de resonancia, así como el mástil, aumentando simultáneamente el número de puntas, lo que le da más potencial para interpretar exigentes temas de la música tradicional de Terceira.
La forma de tocar pasa del "rasgado" puro y simple, casi siempre con el pulgar, al rasgueo de abajo hacia arriba, utilizando el dedo índice, reservando el pulgar para acompañamientos ocasionales en las cuerdas graves. Las cuerdas de la Viola Terceirense, de agudas a graves, E B G D A E, donde en este caso, los tres órdenes más agudos son dobles y están afinados al unísono, los tres órdenes más graves son triples y están afinados en octava.